Leer hasta el final, la pasión de Paco Camarasa

Crimen en el ómnibus, de Fortune de Boisgobey, es el último libro que Paco Camarasa recomendó para el club de lectura de los primeros martes de mes por la tarde en La Negra y Criminal de la Barceloneta. Descubrimiento y sorpresa. Fortune de Boisgobey había sido un escritor de éxito a finales del siglo XIX y para los lectores del siglo XX y XXI un autor desconocido, a pesar de que fue el antecesor de la novela policíaca clásica. Ya vereis -dijo Camarasa la última vez que nos vimos- os encontrareis en este libro con el París de la Belle Epoque, la bohemia, os recordará a Conan Doyle, a Agatha Christie y hasta Balzac. Y así es. Curiosa coincidencia con El asesinato en el Orient Exprés, pero sin Poirot y en un tranvía tirado por caballos en aquel París transitado por artistas y tertulias literarias.

Montmartre, el boulevard de Rochechouart, la plaza de la Pigalle durante los últimos años del siglo XIX. Una joven muere misteriosamente en el Ómnibus. Un famoso pintor, Paul Freneuse, será testigo del desgraciado incidente y después le explicará la historia a su audaz amigo Binos que se obsesionará con el caso e intentará resolverlo por su cuenta.

Afortunada apuesta y una herencia que me hace pensar en aquello que explicaba Paco Camarasa en Sangre en los estantes: “No soy un intelectual, ni un creador. Soy un librero, que es el mejor presciptor que puede haber”. En este caso diria que es algo más que eso, y cuando digo esto me lo imagino tomando nota en sus hojas recicladas. Siempre hay algo más, por eso vale la pena empezar desde el principio, conocer los referentes.

Los últimos tiempos de Paco Camarasa estuvieron dedicados a lo que mejor que se puede hacer: ansiar la vida y leer, junto a otros lectores, sus amigos más apreciados. Así, bajo las puertas de madera azul de la calle de la Sal, ocultos tras los antiguos porticones, supimos de la existencia de la colección Misterios de época, de la editorial asturiana dÉpoca. Olvidada durante más de un siglo, la colección de novelas de Boisgobey contiene los mejores elementos de Christie, Conan Doyle o Hammett. Es el tarro de las esencias de las mejores recetas de la abuela.

Los clubs de lectura que creó Paco Camarasa en su librería de la Calle de la Sal no desaparecerán. Seguirán los encuentros, las lecturas y las tertulias.

Gracias, Paco Camarasa, por tu pasión, por leer hasta el final.

 

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En otoño comienza esta historia

“En otoño comienza esta historia. Con una húmeda niebla, escasos grados de temperatura, oscilamientos, y una mujer que, de improviso, se percata de que la libertad está cerca”, escribió Henning Mankell en Profundidades.

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Henning Mankell falleció el 5 de octubre de 2015

Llevamos mucho tiempo leyendo las novelas de Mankell. Ese era el hábito. Cada cierto tiempo, nos trasladábamos al ambiente gélido y el paisaje blanco de Suecia. En la Novela Negra siempre hay algo por descubrir. El misterio, la maldad o el crimen que acaba siendo descubierto. Aunque lo mejor de todo es el transcurso de la investigación, la manera como se explica la vida, la sociedad y los secretos mejor guardados. Hay relatos sencillos, otros enrevesados, inteligentes, ingeniosos y tristes también. Tan tristes como una vida que se va.

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Paco Camarasa quiso despedirse de los lectores y creó un sello para los últimos libros vendidos en Negra y Criminal

Curiosa coincidencia en el tiempo. Henning Mankell murió y se cerró una librería, una de tantas, podríamos decir. Pero la realidad es que Negra y Criminal era muy especial. La última vez que estuve por allí, antes de que cerrara sus soberbios y antiguos porticones de madera (puertas de pueblo, como lo es todavía, en su esencia, el barrio de la Barceloneta) pensé en Mankell y en su Wallander y en todo lo que hicieron ellos (el escritor, la librería y el librero) por la Novela Negra.

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La tarjeta para el recuerdo

Cuando empezamos a leer a Agatha Christie, a Simenon o a Sir Arthur Conan Doyle todavía se les llamaba novelas de misterio o policíacas. Y esa esencia, la de los clásicos, estaba en la librería Negra y Criminal junto a la figura imponente de Humphrey Bogart y el recuerdo de la mítica El halcón maltés. También es verdad que junto a las recopilaciones de Dashiell Hammett o Raymond Chandler había constantemente las ganas de enseñar caras nuevas. Y ahí estamos, viviendo el género desde otra dimensión, casi, casi, muy cerca, de la literatura selecta. Y es que la intriga es seductora. La maldad nos sobrecoge.