Archivo de la etiqueta: anagrama

Te llevaré comigo

tellevareconmigoMe quedé atrapada durante varios días entre las 464 páginas de Te llevaré conmigo, de Niccolò Ammaniti (Anagrama). Al final me di cuenta de que ese título, que no me atraía nada, se debía más a un desafío que a una promesa. Y diciendo esto no estoy explicando cómo acaba el libro. Me refiero a cómo puede ser el desafío de un perdedor, de todos los perdedores del mundo que se esfuerzan por salir adelante aunque nunca lleguen a igualar la suerte de los que han nacido con estrella. Y pedalear, aunque sea cuesta arriba, para llevar la contraria a los que apostaron por su inevitable fracaso.

Curiosamente, Niccolò Ammaniti ilustra con Paco de Lucía y la música española una historia muy italiana. Recuerda el cine coral del neorrealismo de los 50. La algarabía, el  sentido del humor de personajes que hablan muy alto,  casi gritan. La pasta como manjar i una mamma loca que cocina sin parar todos los guisos de su repertorio. Me gusta como Ammaniti me introduce en ese mundo y me deja sentir pena por una mujer de pelirroja belleza que sucumbe a la primera contrariedad del amor. La mujeres siempre en el centro del drama. Al otro lado, un conquistador que hubiera querido redimirse.

El escenario de Te llevaré conmigo se llama Ischiano Scalo, un pueblo pequeño junto a una húmeda marisma. Este paisaje proporciona a la novela de forma natural claras sensaciones de asfixia. Como si quisiéramos salir corriendo de allí, igual que Gloria, antes de convertirnos en uno más, como Pietro, como su padre, como el heavy de su  hemano o como Graziano Biglia.

En Te llevaré conmigo se narran dos historias de amor, pero eso no es más que una excusa para enseñarnos un gran paisaje humano.

Anuncios

El sentido de un final de Julian Barnes

Portada de <em>El sentido de un final</em>, de Julian Barnes¿Por  qué las cosas dejaron de ser como pensábamos que iban a ser siempre?. ¿No es esa  una de las intrigas más grandes? ¿Por qué se acabó aquella amistad de la adolescencia que imaginábamos eterna? ¿A qué se debió aquel comentario que nos cayó encima como una losa? ¿Por qué no se nos ocurrió preguntar en su momento y permitimos  que la duda se instalara para siempre en nuestra memoria?.

La incertidumbre invade nuestras vidas y su peso se multiplica con el paso de los años. Por eso solemos esforzarnos  en olvidar aquello que no conseguimos comprender. Muchas veces lo conseguimos, y nos centramos en resolver las pequeñas cosas cotidianas que nos impelen hacia adelante.

Pasado y presente. Nos quedamos suspendidos el aire, intentado convencernos de que nada es importante, cuando, en realidad, sufrimos lo indecible por llegar a la perfección.  Pero nada es perfecto y la vida se nos pasa sin remedio en el intento.

Qué inspirador y revelador me ha parecido este pequeño-gran libro de Julian Barnes, El sentido de un final (Anagrama).  Como un clavo ardiendo en el centro de la historia, el suicidio del amigo adolescente, como prueba irrefutable del sagrado libre albedrío. Era el más listo, el más locuaz, el más atrayente, el que tenía mejores perspectivas de futuro, y decidió él mismo sobre su vida y su derecho a la  perpetuidad.

Esta historia de Barnes me ha recordado mucho idea de la Náusea de Sartre o la esencia de las novelas de Camus o la decisión final y definitiva de Cesare Pavese, aquel solistario en las colinas del Piamonte observando el lado trágico de la vida desde su atalaya. Pavese dejó una nota en la que decía “Perdono a todos y a todos pido perdón”.  Pero el Adrian de Barnes, el amigo de Tony Webster, no se muestra tan compasivo, ni magnánimo. Este final es mucho más descriptivo y vehemente, como corresponde a su juventud, y deja escrito en un diario, casi matemáticamente, su trágico final”.  En su perplejidad, la madre de Tony Webster, al enterarse de la noticia, comenta: “si no hubiera  sido tan inteligente”…

Pasados los años y, sumergido en su vida anodina pero placentera, Tony se sorprenderá preguntándose sobre algunas incognitas y esperando algunas respuestas, las que corresponden a la sencilla y a la vez enrevesada condición humana.

Negra y misteriosa

Una noche de domingo cualquiera en Madrid. El inspector de policía Santos Trinidad va muy borracho por las calles camino de casa cuando se ve involucrado en un triple asesinato.

No habrá paz para los malvados, de Enrique Urbizu, fue la gran triunfadora de los premios Goya de este año y José Coronado consiguió finalmente la estatuilla con la que había soñado durante mucho tiempo.

El thriller es un género que fascina al público de cine. El último trabajo de Pedro Almodóvar, La piel que habito, también se ha dejado arrastrar por la fascinación del género, y los directivos de televisión no paran de producir series con multitud de escenas escabrosas magistralmente realizadas. Las bases de todo esto es la literatura, el misterio siempre ha creado un nexo de unión muy sólido entre los autores y los lectores. Los sentimientos humanos y los bajos instintos ocultos dejados al descubierto representan un gran atractivo. Hitchcock dominó como nadie el arte del suspense, de tal manera que el espectador se ve irremediablemente atrapado y esperando la resolución de una situación que conoce antes de que los protagonistas de la película .

Hace días que no explico nada sobre los libros. El hecho de escribir se toma, de vez en cuando, licencias  y se somete a la dulce retórica de la contemplación de las palabras y los conceptos. Esta actitud me ha permitido deambular por las librerías y por las novedades con ganas de descubrir realmente algo realmente interesante para mis ganas de entusiasmo imaginativo. La recompensa ha sido buena, siempre quedan los clásicos .

Cine -literatura – pintura -cine -literatura – pintura . Gran Bretaña ha dado muchas historias en la imaginación de los lectores. Pero ¿ha evolucionado la novela negra de este país o continúa con la misma estrategia narrativa de los antiguos maestros? Arthur Conan Doyle (Sherlock Holmes ) o Agatha Christie son unos atecedents muy difíciles de superar, sin duda. Por ello, los escritores Jake Arnott y David Peace se encuentran literalmente sólo dentro del panorama británico de novela negra y criminal.

Durante la Semana Negra y Criminal celebrada en Barcelona este año, Arnott dijo que la novela negra que se escribe en su país es totalmente predecible, porque se limita a colocar un detective en el centro de una investigación con el el objetivo de montar un puzzle y resolver la intriga. Peace, poco diplomático, afirma que el  “99% de la novela policíaca británica es una mierda”. Después de leer la magnífica Arthur and George, de Julian Barnes (Anagrama ) no estoy segura de ratificar estas afirmaciones .

¿Por qué no buscamos a Irène Némirovsky?

Cualquiera que pasea estos días por las librerías de su ciudad, de su pueblo o  el pueblo o ciudad de otro, enseguida se da cuenta de que, expuestas como si fueran delicadas mercancías, allí están las novedades esperadas del año. También están las reediciones y las versiones de bolsillo de otros años. Por estas fechas, la norma general del consumidor bibliófilo aficionado es mirar las novedades, para regalarlas y para regalarse a uno mismo. Paul Auster nos ha regalado al 2008 Un hombre en la oscuridad (Anagrama / Edicions 62). El escritor americano vino a Barcelona para presentar su última novela, y no dejó indiferentes a sus admiradores. En “EEUU no entrevistan a un escritor como yo, no quieren saber mis opiniones“, dijo en una entrevista, precisamente. Pero no nos entretengamos, que queda mucho librería. Ah! allí está, El Chino, de Henning Mankell (Tusquets). Según el editor esta es la mejor novela del escritor sueco.

Mankell concede pocas entrevistas , pero el año pasado fue la estrella del tercer encuentro de novela negra de Barcelona y dejó boquiabierta a la audiencia . A Mankell no le gustan los teléfonos móviles y confiesa su incomodidad cuando escucha a todo volumen las conversaciones privadas en el tren o el autobús , y ahora también en el metro (no sé si me gusta esta magnífica cubierta del suburbano barcelonés de la cual se sienten tan orgullosos los de TMB). Haruki Murakami es otro escritor de pocas palabras (habladas , claro). La traducción que nos llega del japonés nos hace sentir la proximidad de un autor que desnuda aquellos sentidos que no están catalogados en los manuales infantiles. After Dark es de octubre de 2008, pero también están por las mesas libreras los otros seis títulos que ha publicado Tusquets. El viejo Andrea Camilleri es otro que no deja de escribir. Por Sant Jordi, mucha gente se decidió por La pensión de Eva, (Salamandra ) “Una desesperada y muy tierna historia de amor y muerte”, decían en el Corriere della Sera Magazine. Por cierto, El crimen de Garlasco, II Premio de Novela Negra RBA, es la primera novela negra de Camilleri sin Salvo Montalván. Está basada en un hecho real que ocurrió en Palermo. Otro veterano, D. Antonio, (Antonio Gala) esperó en otoño y abrió temporada editorial con Los papeles de agua. De nuevo, la protagonista una mujer con problemas. Parodia, vaya! si las aventuras literarias pueden ser un espectáculo… Tras el éxito de Los hombres que no amaban a las mujeres, Stieg Larsson orna con La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (Destino/Columna ), con Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist de nuevo juntos. El desaparecido Stieg Larsson es el protagonista de las listas de ventas con la segunda entrega de la trilogía Millenium. Por cierto, dentro de poco se podrá ver la película de lo que se ha denominado La locura Larsson. Blomkvist y Salander en la pantalla grande, poniendo imágenes a la historia de Los hombres que no amaban a las mujeres. Esto será hacia febrero. De momento, el estuche de los premios planeta siempre son interesantes y aquí están, fieles a su encanto mediático. Este año los Planeta introducen al lector en géneros muy definidos : la novela negra y el de las carreras de caballos , no es que sea éste un género muy abundante en ejemplos, pero Fernando Savater, con La hermandad de la buena suerte, apuesta para situar su obra en un sorprendente y todavía reducido club de las novelas sobre este mundo que, lo reconozco, ignoro absolutamente. Es verdad que alrededor de las carreras de caballos se pueden imaginar multitud de situaciones retorcidas, personajes muy malos y vicios sin control. Me ha parecido un poco más interesante la novela de Ángela Vallvey, Muerte entre poetas. Las novelas de misterio siempre tienen un no sé qué de intriga que te hace mantener la atención hasta el final. Otra garantía: Vila- Matas. El autor de Doctor Pasavento ha publicado este diciembre Dietario Voluble (Anagrama ) . Es un cuaderno de notas personales, con comentarios sobre libros leídos y la propia experiencia. “Este es mi tema, todos mis temas . La manera en que la literatura aparece en todas partes”, dice Enrique Vila- Matas. Pero no nos vamos todavía. Removiendo libros en la librería se pueden descubrir tesoros, no tenemos que ir siempre con la lista hecha, como cuando vamos al super, pedir al dependiente para acabar antes, pagar (claro) y salir deprisa, como si los miles de volúmenes entregados a su solitario esperar que alguien los coja tuvieran garras. ¿Por qué no buscan a Irene Némirovski? Su caso es muy similar (según mi punto de vista) al de Sándor Márai, Salamandra recupera escritores de la Europa del este nacidos a principios del siglo XX ( Márai, en la ciudad eslovaca de Kassa). Por cierto que la editorial ha publicado recientemente diarios, el primer volumen de sus diarios personales que se traduce al castellano). Némirovski nació en Kiev, a principios del siglo XX. Era una escritora lúcida y también conmovedora, que describía con detalle de los naturalistas el ambiente opresivo de las ciudades provincianas de aquella época. A veces me recuerda a la gallega Emilia Pardo Bazan (no hace falta que sea ahora, pero no deberíamos descartar buscar también la condesa entre los fondos de Alianza Editorial ). Némirovski murió en Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial , cuando ya había comenzado su carrera en París . Es curioso y afortunado que, pasado medio siglo , se hayan publicado sus relatos inéditos, algunos enterrados en maletas familiares durante decenios.