El pabellón de oro

¿Puede la belleza provocar lo peor de nosotros mismos? La belleza exigente, hierática. Imponente presencia. La naturaleza elevada a su máximo estado: el sublime.

El joven Mizoguchi es el protagonista de El Pabellón de oro, de Yukio Mishima. Basada en la historia real de un joven monje budista que provocó el incendio del Pabellón Dorado del templo Kinkaku-ji, en Kioto, la historia es el itinerario mental que pudo llevar al novicio a su determinante decisión.

La tartamudez había aislado a Mizoguchi en su mundo interior, al ser incapaz de expresar sus pensamientos y sus sensaciones. Así que los jardines del monasterio de Rokuon, de la escuela zen, antigua mansión del mecenas de las artes Yoshimitsu, que albergaba en su interior el Pabellón de oro, un paraíso para los sentidos, se había convertido también en un muro impenetrable. ¿Cómo podría él contemplar la gran belleza si era incapaz de alabarla?

“No exagero si digo que el primer problema de verdad que he tenido en mi vida es el de la belleza”, dice Mizoguchi.

Resentimiento, inteligencia y belleza. También la hipocresía en un mundo aparentemente ideal, pero lleno de heridas.Yukio Mishima enseña de soslayo la decadencia de una sociedad que todavía conserva los rastros de la derrota de la Segunda Guerra Mundial.

 

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El misterio de Shanghai

Cuando uno pasea por el Bund de Shanghai y se para a mirar la otra orilla del río Huangpu vislumbra un bosque de brillantes rascacielos erguidos sobre el mítico Pudong. Con un poco de paciencia, mientras admiramos las brillantes aguas de esa ramificación del Yangtze y dejamos pasar el día, la noche abrirá ante nuestros ojos miles de luces de todos los colores, iluminando algunos de los edificios mas altos del mundo. Pero detrás de aquellas altas dimensiones se esconden esforzadas historias y dramas sin esclarecer del todo.

Jazuo Ishiguro nació en Japón (en Nagasaki), pero, cuando tenía pocos años, su familia se trasladó a Londres, así que cuenta Shanghai según el pensamiento de un niño británico. En Cuando fuimos huérfanos descubrimos una ciudad compleja, apasionada, llena de un colorido dramático que apunta una historia violenta descrita sin estridencias. Nos encontramos en la segunda mitad de los años 30 del siglo XX. En España se está produciendo la cruenta Guerra Civil y en Europa falta poco tiempo para que el nazismo estalle finalmente en la llamada Segunda Guerra Mundial. Las fuerzas imperiales de Japón todavía no han disparado sus bombas contra la base militar norteamericana de Pearl Harbour, pero se encuentra llevando a cabo la segunda guerra chino-japonesa. El general Chiang-kai-Shek, que se veía impotente ante los ataques nipones, envió sus tropas a Shanghai para ganar tiempo y levantar la moral de sus tropas. Shanghai era una ciudad importate para la economía de China, y, de esta manera, pretendía que importantes empresas emigraran hacia otras ciudades del país.

Pero estas circunstancias eran desconocidas para el joven Christopher Banks, que, una vez convertido en uno de los más célebres detectives de Londres, decide trasladarse a su país natal para averiguar el paradero de sus padres, secuestrados años atrás por la mafia del país por motivos relacionados con el tráfico de opio, una auténtica plaga en la China de aquellos tiempos.

Con un estilo enérgico y sin traicionar su universo literario propio, Jazuo Ishiguro situa al lector entre dos mundos. Al mismo tiempo, tendrá que dilucidar qué pretende el jóven detective hacer con su propia vida al márgen del devenir histórico y familiar al que dedica todos sus esfuerzos.

Una gran historia para descubrir al escritor que en 2017 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.

Volver a Barcelona

http://orgullosademiciudad.blogspot.com.es/2014/09/barcelona-bajo-la-lluvia.html

Son las 11 de la mañana del 17 de agosto. Estoy en una playa soleada de la Cote d’Azur. Busco la página 14 de Rayuela. Es una edición de los años 80, de la Editorial Bruguera, que ya no existe, como todo el mundo sabe. Pero necesito recuperar esta fabulosa novela para un especial de Julio Cortázar que se está preparando para este otoño en la Libreria Nollegiu. Mientras leo la historia de Horacio Oliveira y la Maga en París, escucho las voces infantiles de unos niños franceses que construyen castillos en la arena.

Por la tarde, visita por el centro de Cannes. La idea principal de este viaje es olvidarse de todo lo que suponga la vida cotidiana, no pensar en nada relacionado con nuestra vida de siempre. Irse, para volver de nuevo.

Antes de las cinco de la tarde me asombro por el precio de una taza de café en el restaurante de la playa que pertenece al Hotel Martínez, junto al famoso y glamuroso Hotel Carlton.  Hace calor, pienso, y busco mi teléfono móvil. Es el sonido característico que me indica que me ha llegado un titular. De pronto la luz ya no brilla tanto como antes. El calor del verano ya no es lúdico, sino sofocante. Una furgoneta blanca acaba de bajar por la Rambla de Barcelona arrollando a cientos de personas.

Es raro, todo cambia en milésimas de segundos. Hay paparazzi fumando nerviosos y a la espera. Cámaras colgadas del hombro y decenas de colillas en un rincón, ajenas a las suaves e impolutas pamelas blancas que van de un lado al otro de la playa. Pero ya no veo nada, mi mente está en otra parte, tan lejos y tan próxima. Es mi ciudad. Familia, amigos. En segundos me veo llamando. Máxima obsesión.  Volver a Barcelona. Ir a ver las noticias. Todos los canales de televisión franceses hablan sobre el atentando yihadista. Una treintena de víctimas son de este país. El ministro de interior, Gerárd Collomb, se ha desplazado a Barcelona. Horas y horas de información en francés. Internet, siempre aliado, me conecta con la radio en español. Àngels Barceló le dice a Pepa Bueno en la SER: “Ahora los barceloneses recuperaremos La Rambla”. En los últimos tiempos La Rambla ha pasado a ser de los turistas, por eso las víctimas son de 30 nacionalidades diferentes.

Kierkegaar en el pensamiento. Existencialismo y angustia. La filosofía de la condición humana, tan diversa y contradictoria. Julio Cortázar y adolescencia. Siento de nuevo la Rambla, como antes. Es posible que suceda. Que volvamos al Café de La Ópera, como en aquellos veranos junto a mis amigas del instituto. Nuestro mundo cotidiano de entonces. Sueños de amores y literatura entre las mesas de las terrazas. Y la loca Maria de oscuro pasado. Y el vaquero con pistolas de juguetes y el torso tatuado. Y los marineros americanos y el recuerdo de Ocaña y el Liceu antes de incendiarse.

Vuelvo a la Barcelona de cualquier otoño y paseo de nuevo por La Rambla bajo la lluvia, con mi hermana. Antes llovía con mucha fuerza y el gentío desaparecía. No me olvido de esa calle vacía y el suelo brillante, y los kioskos de los pájaros, ahora ausentes. Y los kioskos de las flores, olor fuerte a rosa roja. Es la Rambla de siempre. La que sufría  y después se llenaba de risas.

Y estupor ahora. Que rara está la Rambla convertida en un altar de dolor inmenso. Cuantas vidas, cuantos idiomas, cuantos continentes implicados. Cuantas vidas que dejaron de existir, demasiadas.

Ahora todos ellos formarán parte de nuestros recuerdos, de lo que pasó un día de este verano, del verano de todos ellos. De los que se quedaron tiritando en el suelo, en el mismo que habían paseado antes, el que habíamos pisado tantas veces. Incomprensible violencia.

Patria

Patria, de Fernando Uramburu, fue el primer libro con el que comencé este año. En su momento me pareció una buena señal. Es un libro que huele a trabajo bien hecho. Es una novela extensa e intensa. Son más de 600 páginas y gran magnitud narrativa. La literatura al servicio de la experiencia vivida. Es ficción, pero forma parte de nuestras vidas.

Patria abarca un período de 40 años. Los primeros 40 años de una democracia miles de veces reivindicada durante una dictadura sin fin. Enmarcado en la endogámica vida de un pueblo de Guipúzcoa, Uramburu retrata las dos caras de una sociedad que sufre. El terrorismo de ETA enfrenta a dos familias amigas que, irremediablemente, tendrán que encontrar el difícil camino entre la culpa y el perdón para seguir viviendo.

Detrás de Patria hay, seguro, un gran trabajo de ensamblaje. Ahí están los pensamientos, la realidad, lo que se dice y se calla, las miradas, los gestos para esquivar las palabras, el odio, la tristeza, la necesidad de olvido. Todos los personajes, que habitan en un mismo espacio, en un momento u otro sentirán la necesidad de escapar para luego volver al punto de salida. La narración de la frustración, de la huida y el reencuentro es un trabajo de arquitectura.

Fernando Uramburu no escribe para sí mismo, sino para el lector, por eso ha creado personajes a los que podríamos reconocer si los viéramos por la calle. Esta es Bittori, la viuda, el Txato, el empresario asesinado, Joxe Mari, el etarra, Joxian, Miren. Xabier, Arantxa o Gorka. Sin duda, una novela que hay que leer, porque era una novela que alguien tenía que escribir.

Dice Uramburu que ahora existe un deseo natural de distanciarse de la violencia y también existe un gran deseo de esperanza.

Sangre en los estantes

portada-sangre-en-los-estantesUna semana no  es mucho tiempo, pero sí puede enseñarnos multitud de mundos. Se lo decía recientemente a Paco Camarasa, y lo repito aquí, la BCNegra ha superado a otros intentos de de crear festivales de éxito en Barcelona. En estos 12 años se le ha otorgado una dimensión internacional a un certamen hecho a la medida de la ciudad. Teniendo a Pepe Carvalho como soñado maestro de ceremonias, han acudido interesantes escritores del género y han dejado un reguero de apuntes para entender mejor una manera de hacer novelas.  Henning Mankell, Andrea Camilleri, Donna Leon, Connell, Petros Márkaris…

Pero, a partir de ahora, algo cambiará en las siguientes ediciones de la Semana Negra de Barcelona. En 2018 ya no estará Paco Camarasa y, sin duda, se notará la ausencia, la personalísima manera de hacer del comisario.  También se nota la ausencia de la carismática libreria, la Negra y Criminal, de la Barceloneta. Pero ahí quedará su pasión por el género, por Dashiell Hammett, por Bogard, por el misterio y la realidad que se fragua en el mundo de la ficción. El secreto del éxito, creo, reside ahí, en la pasión, y en la habilidad por entenderse con los editores, los escritores, con la prensa y con el lector fiel.

Pero el librero Camarasa sigue todavía amando la novela negra, liderando clubs de lectura y hablando sobre su libro: Sangre en los estantes (Destino), una recopilación de lo que deberíamos saber sobre los autores y novelas de este género.  Y ahí lo dejamos, acompañado de su gato Brunetti, en la libreria que todavía se abre sus puertas para las ocasiones, para las lecturas y para seguir hablando, mientras se pueda, de lo que más nos gusta.

Sangre en los estantes, como dice su autor, no pretende ser un ensayo académico ni teórico. Se trata de hablar del género a través de sus autores desde la experiencia de un librero. “He tenido que quitar autores que me importaban mucho, porque no me cabía”- dice, “me hubiera quedado un libro demasiado largo”.

 

La conspiración de los mediocres

la conspiración de los mediocresMelancolía e ironía, palabras que llenan de sentido la descripción de la novela de Ernesto Mallo, La conspiración de los mediocres (Siruela). El escritor argentino se detiene esta vez en las 167 páginas del relato y recuerda que sigue ahí ese mundo que duele y tortura nuestros recuerdos.

La conspiración de los mediocres es la cuarta entrega en España de la serie del comisario Lascano (alias el Perro) pero es la primera en orden cronológico. Para los lectores de los títulos anteriores puede resultar revelador descubrir las causas de algunos de los traumas de Lascano. Al mismo tiempo, la historia entremezcla recuerdos y la investigación de un caso que lleva la historia arriba y abajo, desde el nazismo alemán hasta la dictadura militar del general Videla. La presidenta, Isabel Perón, y López Rega habían dejado Argentina en manos de la Triple A, que sembraron el terror el país. En ese entorno, un joven comisario Lascano investiga la muerte de un anciano alemán en su casa.

La conspiración de los mediocres es una novela dura, en la que también cabe una romántica historia de amor, contraste que sorprende en algunos momentos.

Inicio: “Cuando sonó el teléfono, Rolf Böll supo que hoy vendrían a matarlo. Cuando cuelga, por el auricular le llega un sonido agudo y breve, como el trino inconcluso de un pájaro mecánico.”

Ulises de James Joyce

ulisesLa literatura es un lugar hacia el que vamos una y otra vez. Todos los días, si es posible. Y permanecemos mucho rato entre los libros apilados en nuestra biblioteca desordenada. Pensaba en esto el 16 de junio, el Bloomsday, que se celebra en Dublín desde 1954 y que recuerda aquel día en la vida de  Leopold Bloom que cuenta el Ulises de James Joyce. Creo que no voy a comerme una ración de riñones de cerdo de buena mañana, como es costumbre en estos casos y como hicieron Bloom y sus amigos en aquella jornada histórica para la literatura.

Si me gustara el Whisky, hubiera brindado con una copa de Jameson el día que visité la libreria Shakespeare and Company, una reproducción de aquella que fundó  Silvia Beach (la primera editora de Ulises) a principios de siglo, junto al Sena. También tuve oportunidad de beber un buen trago en Barcelona, cerca del mar. En la Nollegiu, un grupo de locos por los libros hemos leído Ulises  (junto a Xavier Vidal, nuestro librero de referencia) y no solos, perdidos en un rincón, sino junto a otros, comentando y protestando por las dificultades de este libro, pero contentos por la energía de una historia que nos habita.

Ulises es una novela que se puede leer y discutir. Uno puede sentarse junto a sus páginas y rememorar otras páginas, de otras literaturas, de otros escritores, de otros días en la vida, de otros amores traicionados, de otras músicas, de otros poemas.

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Entre los años 1919 y 1941 la libreria estaba en el número 12 de la calle Odéon, en París. Era un lugar de refugio para escritores como Hemingway, Ezra Pound, Scott Fitzgrald, James Joyce o Gertrude Stein, el alma protectora de la Generación Perdida. Durante la segunda Guerra Mundial quedó destruida y se construyó una réplica exacta en su emplazamiento actual, en el 37 de la calle Bûcherie.

Decía Jorge Luís Borges que la vida es algo más que palabras, son emociones y recuerdos, y que ahí radica la clave para entender Ulises. “Todo lo que cabe en un día es un proyecto casi infinito”, dijo. Y ese proyecto infinito cambió para siempre la teoría literaria, la estructura de la novela y hasta el sentido de la ficción. Quien escribe, sabe, y obliga a los lectores a conocer la literatura de antemano. Tristan Tzara, en su manifiesto dadaísta de 1918 reconocía que “hay una literatura que no llega a la masa voraz”. En el simbolismo francés el escritor sugiere imágenes que despiertan los recuerdos o la sugestión de las cosas transportándonos a los recuerdos. Muchos ven una clara influencia de Mallarmé en Joyce. ¿Dadaísmo y simbolismo explican la razón de ser de Ulises?  Aunque, al final, el método naturalista también es llevado al extremo.

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En la Shakespeare and Company se puede ver la cama en la que dormía Silivia Beach, junto a su máquina de escribir. James Joyce se pasó horas aquí discutiendo sobre su libro

Joyce no tuvo una vida facil y la escritura de su obra estuvo siempre transitada por las dificultades y por una necesidad intelectual de ir más allá de la evidencia. Por eso Ulises es un libro que te echa o te sobrecoge. Joyce tardó años en escribirlo y concentró ahí una gran sabiduría.

Innovador, James Joyce, sorprende por sus habilidades literarias, por el conocimiento profundo de la cultura y por el descubrimiento de una nueva manera de contar que todavía hoy no hemos terminado de asimilar.

 

Libro de familia, de Patrick Modiano

Durante la infancia el mundo nos intriga profundamente. Por eso se necesitan certezas que mantengan la vida en equilibrio. Los elementos tangibles y los intangibles, el ser.

portada libro de Familia Patric Modiano
Libro de familia es el resultado de una interesante investigación, entre biográfica y de novela negra, de los rastros de una familia, la del autor.

La madre es fundamental, está allí para todo: para querernos, alimentarnos y para vestirnos. Pero, inconscientemente, en los primeros años de mi vida, yo sentí un gran apego por mi padre. Casi tiendo a pensar que era agradecimiento y admiración. Si él no hubiera ido diligentemente al Registro Civil en el mismo momento de mi nacimiento para decir que había venido, no habría sido nada oficialmente. La burocracia, que lo puede todo, no hace concesiones, y si has nacido el 22 de enero, por ejemplo, alguien tiene que ir inmediatamente a dar parte.

Y como los temas que nos preocupan no son una casualidad, ni una perla solitaria en la profundidad del mar, así lo explica Patrick Modiano en Libro de familia: “En definitiva, acabábamos de participar en el principio de algo. Esta niña iba a ser hasta cierto punto nuestra delegada en el porvenir.” Sabio Modiano, en su mundo melancólico lleno de personajes envueltos en emocionantes peripecias. La idea es explicar el presente y para ello no duda en pedirle cuentas al pasado.

Libro de familia es el resultado de una interesante investigación, entre biográfica y de novela negra, de los rastros de una familia, la del autor. Y lo hace de una forma interesante y más real que la de la simple transcripción lineal de los recuerdos. Y digo más real, porque los recuerdos suelen parecerse más a un puzle que a una línea recta. Luego los recomponemos, para que tengan la apariencia de un cuadro.

Bajo el mar acogedor de Grecia

Habían transcurrido unas horas desde que salimos de El Pireo, el puerto de Atenas. Habíamos navegado algo más de 40 millas dirección SE y estábamos a punto de pasar junto al cabo Sounión. Nos encontrábamos a bordo de una hermosa goleta de dos palos al mando del capitán Stavros. Faltaba poco para saborear el menú que había preparado María, una griega enjuta y silenciosa, que era capaz de elaborar los mejores platos de la gastronomía de su país y, al mismo tiempo y si hacía falta, gobernar la nave bajo los peores vientos del mar Egeo.

Iba sentada sobre las contundentes amarras adujadas en la cubierta de popa, disfrutando del mediodía, cuando escuché el debate que se estaba produciendo a pocos metros de donde me encontraba:

-¿Se precipitó Egeo al tirarse al mar desde el cabo Sounión creyendo, falsamente, que su hijo Teseo había muerto sin derrotar al Minotauro? Si hubiera dejado pasar más tiempo, hubiera comprobado que Teseo, simplemente, había olvidado el acuerdo y no había desplegado la vela blanca que anunciaba su éxito.

En ese momento, miré hacia el templo de Poseidón, encima del acantilado, y me imaginé al poderoso guerrero que, pensando en su bella Ariadna, había dejado, por descuido, la vela negra sobre el mástil. Desde ese momento,mar_acogedor decidí que no había mejores compañeros de viaje que estos con los que me encontraba. Gente con la que compartir lo mejor de ese verano y del siguiente y el  siguiente… Organizándolo todo, Antonio Vicario, un enamorado de Grecia, país al que conoce profundamente.

Grecia es un lugar en llamas

Y, después de tantos años recorriendo todos los rincones de un país que atrapa, Antonio Vicario ha escrito El mar acogedor, un título tan apropiado como la imagen que ilustra la portada. El azul sobre el blanco, el blanco sobre el azul, el verde los bosques, el ocre de la tierra bajo un sol de justicia, la piel rugosa de los viejos marineros, la mirada tierna de una anciana vestida de negro tomando el fresco de la tarde junto a la buganvilla del patio de su casa.

Grecia es actualmente un lugar en llamas, abrasado por las incertidumbres de su destino. Pero éste es un país antiguo, tan antiguo como nuestra civilización, y por eso es sabio. La sabiduría que viene de la tierra y del mar y de las personas que viven cada día la lucha hacia su propia dignidad.

En El mar acogedor, de Antonio Vicario, está todo esto. Encontramos historias basadas en la admiración y el respeto. Desde el Peloponeso a las Cícladas, desde el Jónico a Creta y el Dodecaneso. Grecia disfruta de una geografía intrincada y potente. Y los griegos poseen una mirada brillante y una pasión de vivir que supera todas las pruebas.

En El mar acogedor se respira el verano, vemos de cerca aquellos personajes que encontramos cuando viajamos a las islas griegas. Y la belleza, que conmueve hasta el fondo. La belleza del mar, las personas que viven en Grecia y de los que van a buscar allí esa libertad que solo se encuentra en la naturaleza de las cosas auténticas. La sencilla opulencia (por más contradictorio que parezca) de Grecia.

“Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo,
ese viaje hacia la nada
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada
la belleza…” (Luís Eduardo Aute, La belleza)

Una noche de bodas en Chesil Beach

chesil-beachAbsorbente y equilibrada. Apunto las palabras con las que Eduardo Mendoza definió en su día Chesil Beach (Anagrama), una novela muy breve de Ian McEwan. Absorbente y exigente, como una composición para cuarteto de cuerda.

Si existen estas obras ¿Por qué nos abandonarnos a los relatos insustanciales con los que nos alimentamos cada día?. Por suerte, siempre es posible redescubrir un ejemplar abandonado en la biblioteca de tu casa y leerlo con las ganas de quien cree haber localizado un lugar secreto. Ese lugar surcado por los rayos del sol de la tarde entre las ranuras de la persiana y una historia contada con la habilidad de un malabarista de las palabras. Me siento y absorvo ese momento junto a una pareja de recien casados. Me instalo en la habitación del hotel junto a la playa. Me alimento con la cena que lleva un discreto camarero y me uno al diálogo cortés de las dos personas que todavía se visten con los mismos vestidos de la ceremonia de la boda.

Florence y Edward son dos jóvenes en los inicios de los años 60, una década que se presuponía liberadora de las viejas ataduras, pero que también supo hacer evidentes los miedos reaccionarios. Soy libre y manifiesto mi oposición a todo lo antiguo. Pero ¿Cómo sacudirse de un plumazo el muro que siempre atenazó las mentes conservadoras?

Florence, la artista, de clase alta y floreciente, la de los padres afortunados, la de un futuro de éxitos. Nadie le enseñó a sentir su cuerpo y sus promesas. Edward, el chico que lucha por abrirse camino en un mundo en el que la pobreza produce estupor y una verguenza de la que no se habla pero paraliza.

¿Qué se puede esperar de esas realidades? Primero, un momento cumbre de literatura y, después…

Y en otro momento hablaremos de Expiación, aunque, como muchos saben, esta historia se tendría que leer antes. Pero, bueno, tampoco importa, ¿no?.