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Las frases de Haruki Murakami

Murakami ha estado en Barcelona, no es la primera vez. Ahora ha venido a la ciudad para recoger el Premio Internacional de Cataluña. En su discurso dijo: “Buenas noches, Barcelona” y continuó hablando en contra de la energía nuclear. Su país ha visto la cara fea, muy fea, de las centrales nuclear. Murakami dice que “escribe por sus lectores“, y el valor de premio, los 80.000 euros, los donará a  los damnificados del tsunami de Japón.

 “Todo se acaba extinguiendo”
Murakami piensa que los estados no duran para siempre , ” todo se acaba extinguiendo , no hay nada inmutable “. Dice esto porque, según afirma, los científicos auguran un terremoto de gran magnitud para los próximos 20 años en la región de Tokio. El escritor se ha mostrado crítico, muy crítico, con el uso de la energía nuclear en Japón, a pesar de las bombas atómicas de 1945 en Hiroshima y Nagasaki. Ahora, la central de Fukushima amenaza en silencio a una población históricamente maltratada por la cruel herida de la radiación.

Mirada al pasado sin dejar de ver el futuro
Por cierto, dice Murakami que la mirada hacia Orwell en 1Q84 “es mi obra más ambiciosa”. “Orwell escribió mirando el futuro, y yo, con mi novela, quiero hacer todo lo contrario, mirar hacia el pasado, pero sin dejar de ver el futuro”. 1Q84 es ya un éxito de ventas. [

Hago todas las cosas que hacen los japoneses , pero me gusta el jazz y Dostoievski
Haruki Murakami cumple con el tópico japonés, es un hombre tímido y amable. ” Nací y crecí en Japón, hablo japonés, como alimentos japoneses y hago todas las cosas que hacen los japoneses, pero me gusta el jazz y la literatura occidental, desde Dostoievski hasta Stephen King “. Siempre se ha sentido como un puente entre el occidente y el oriente . Quizá por eso sabe crear mundos muy personales, situados entre la realidad y el sueño, entre la bondad y la maldad del ser humano.

Qué suerte , leer Haruki Murakami !

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Las músicas de Murakami

Existe el hecho de escribir y también el hecho de leer. Los escritores no siempre piensan en los lectores cuando escriben. El camino tortuoso que debe recorrer un creador literario no siempre pasa por la puerta de aquel desconocido que busca palabras como quien va en busca de un río lleno de piedras preciosas.

Normalmente Haruki Murakami es uno de esos escritores que huyen de la locura promocional de las editoriales. (Esto me hace pensar en la absurda obsesión de algunos editores para captar periodistas para su causa empresarial). El autor japonés  no es un habitual en la prensa. Su imagen en la solapa de sus libros. Pero su ejército internacional de lectores no parece estar preocupado por ver a ese hombre de unos sesenta años, aspecto oriental y deportista que, de vez en cuando, deja caer por las librerías una historia nueva, siempre cautivadora y sorprendente.

Murakami ha creado un inteligente mundo propio, que no se encuentra muy lejos de los mitos clásicos, esos que están en el origen de muchas de sus historias. Personajes expulsados de la sociedad o que rechazan la sumisión intelectual forman parte de su universo… y la música. Sin duda, el hecho de leer puede provocar innumerables emociones y se debería poner en el pedestal de los elegidos por la mano de Dios (si es que existe finalmente) los autores que tienen la habilidad de despertar los sentidos. Patrick Süskind, en El perfume, describe de tal forma los aromas fabricados por Jean-Baptiste Grenouille, que el lector puede casi oler los perfumes sofisticados que salen del laboratorio de este siniestro personaje. Por su lado, Murakami, en todas sus novelas, es capaz de explicar y provocar a todos los sentido a través de la música. Los clásicos, el jazz o el rock llegan a formar parte de una partitura nueva y se convierten en una parte esencial del relato. Parece ser que Murakami tiene en su casa 40.000 discos. En la década de los setenta, antes de hacerse escritor, tenía un bar musical (de jazz) en Tokyo. Se declara un apasionado de la música y es un genio describiendo las emociones que le provocan. Para demostrar el motivo de esta adicción irreductible de Murakami, expondré un ejemplo. OSIM, uno de los personajes de ‘Kafka en la orilla’, habla sobre la imperfección de una pieza de Schubert, la sonata en re mayor, valorada como fría y antigua. Los pianistas -dice uno de los personajes- idean artificios, pero tienen que poner mucha atención, porque pueden destrozar la “distinción” de la pieza:  “Si condujera escuchando la interpretación perfecta de una música perfecta, – explica la OSIM a Kafka Tamura- quizás acabaría cerrando los ojos y me vendrían ganas de morir sin volver a abrirlos. Pero, escuchando la sonata en re mayor puedo percibir en ella las limitaciones de la vida humana. puedo descubrir que cierto tipo de perfección sólo pueden conseguirse a través de una imperfección sin límites. “

¿Por qué no buscamos a Irène Némirovsky?

Cualquiera que pasea estos días por las librerías de su ciudad, de su pueblo o  el pueblo o ciudad de otro, enseguida se da cuenta de que, expuestas como si fueran delicadas mercancías, allí están las novedades esperadas del año. También están las reediciones y las versiones de bolsillo de otros años. Por estas fechas, la norma general del consumidor bibliófilo aficionado es mirar las novedades, para regalarlas y para regalarse a uno mismo. Paul Auster nos ha regalado al 2008 Un hombre en la oscuridad (Anagrama / Edicions 62). El escritor americano vino a Barcelona para presentar su última novela, y no dejó indiferentes a sus admiradores. En “EEUU no entrevistan a un escritor como yo, no quieren saber mis opiniones“, dijo en una entrevista, precisamente. Pero no nos entretengamos, que queda mucho librería. Ah! allí está, El Chino, de Henning Mankell (Tusquets). Según el editor esta es la mejor novela del escritor sueco.

Mankell concede pocas entrevistas , pero el año pasado fue la estrella del tercer encuentro de novela negra de Barcelona y dejó boquiabierta a la audiencia . A Mankell no le gustan los teléfonos móviles y confiesa su incomodidad cuando escucha a todo volumen las conversaciones privadas en el tren o el autobús , y ahora también en el metro (no sé si me gusta esta magnífica cubierta del suburbano barcelonés de la cual se sienten tan orgullosos los de TMB). Haruki Murakami es otro escritor de pocas palabras (habladas , claro). La traducción que nos llega del japonés nos hace sentir la proximidad de un autor que desnuda aquellos sentidos que no están catalogados en los manuales infantiles. After Dark es de octubre de 2008, pero también están por las mesas libreras los otros seis títulos que ha publicado Tusquets. El viejo Andrea Camilleri es otro que no deja de escribir. Por Sant Jordi, mucha gente se decidió por La pensión de Eva, (Salamandra ) “Una desesperada y muy tierna historia de amor y muerte”, decían en el Corriere della Sera Magazine. Por cierto, El crimen de Garlasco, II Premio de Novela Negra RBA, es la primera novela negra de Camilleri sin Salvo Montalván. Está basada en un hecho real que ocurrió en Palermo. Otro veterano, D. Antonio, (Antonio Gala) esperó en otoño y abrió temporada editorial con Los papeles de agua. De nuevo, la protagonista una mujer con problemas. Parodia, vaya! si las aventuras literarias pueden ser un espectáculo… Tras el éxito de Los hombres que no amaban a las mujeres, Stieg Larsson orna con La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (Destino/Columna ), con Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist de nuevo juntos. El desaparecido Stieg Larsson es el protagonista de las listas de ventas con la segunda entrega de la trilogía Millenium. Por cierto, dentro de poco se podrá ver la película de lo que se ha denominado La locura Larsson. Blomkvist y Salander en la pantalla grande, poniendo imágenes a la historia de Los hombres que no amaban a las mujeres. Esto será hacia febrero. De momento, el estuche de los premios planeta siempre son interesantes y aquí están, fieles a su encanto mediático. Este año los Planeta introducen al lector en géneros muy definidos : la novela negra y el de las carreras de caballos , no es que sea éste un género muy abundante en ejemplos, pero Fernando Savater, con La hermandad de la buena suerte, apuesta para situar su obra en un sorprendente y todavía reducido club de las novelas sobre este mundo que, lo reconozco, ignoro absolutamente. Es verdad que alrededor de las carreras de caballos se pueden imaginar multitud de situaciones retorcidas, personajes muy malos y vicios sin control. Me ha parecido un poco más interesante la novela de Ángela Vallvey, Muerte entre poetas. Las novelas de misterio siempre tienen un no sé qué de intriga que te hace mantener la atención hasta el final. Otra garantía: Vila- Matas. El autor de Doctor Pasavento ha publicado este diciembre Dietario Voluble (Anagrama ) . Es un cuaderno de notas personales, con comentarios sobre libros leídos y la propia experiencia. “Este es mi tema, todos mis temas . La manera en que la literatura aparece en todas partes”, dice Enrique Vila- Matas. Pero no nos vamos todavía. Removiendo libros en la librería se pueden descubrir tesoros, no tenemos que ir siempre con la lista hecha, como cuando vamos al super, pedir al dependiente para acabar antes, pagar (claro) y salir deprisa, como si los miles de volúmenes entregados a su solitario esperar que alguien los coja tuvieran garras. ¿Por qué no buscan a Irene Némirovski? Su caso es muy similar (según mi punto de vista) al de Sándor Márai, Salamandra recupera escritores de la Europa del este nacidos a principios del siglo XX ( Márai, en la ciudad eslovaca de Kassa). Por cierto que la editorial ha publicado recientemente diarios, el primer volumen de sus diarios personales que se traduce al castellano). Némirovski nació en Kiev, a principios del siglo XX. Era una escritora lúcida y también conmovedora, que describía con detalle de los naturalistas el ambiente opresivo de las ciudades provincianas de aquella época. A veces me recuerda a la gallega Emilia Pardo Bazan (no hace falta que sea ahora, pero no deberíamos descartar buscar también la condesa entre los fondos de Alianza Editorial ). Némirovski murió en Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial , cuando ya había comenzado su carrera en París . Es curioso y afortunado que, pasado medio siglo , se hayan publicado sus relatos inéditos, algunos enterrados en maletas familiares durante decenios.