Todos somos cronopios y fama o los 25 años sin Cortázar

“Cuando guardo silencio procuro hacerlo sin ofender”, dijo un día José Luis Coll. El silencio, que es muchas veces oportuno o necesario, también puede resultar ser una condena. El 12 de febrero se cumplen 25 años de la muerte del argentino Julio Cortázar, que dio al mundo multitud de relatos llenos de inspiración, magnetismo y originalidad. Durante este tiempo y con la excusa de la falta de ganas que tiene el público de leer relatos cortos, Cortázar ha quedado escondido bajo la excelsa maquinaria del marketing editorial. El año 2000 recuperé una edición de bolsillo (Punto de lectura) de Historias de cronopios y de famas y ahora convendría estar atentos a tres nuevos cuentos inéditos de la serie que presentó recientemente en Madrid Aurora Bermúdez, la primera mujer de Cortázar, la que cuidó al escritor durante los últimos momentos de aquella enfermedad tan “misteriosa” que se lo llevó. Los títulos son Never stop de Press (sobre un fama agobiado) Vialidad (sobre un cronopio que conduce temerariamente) y Almuerzos (que habla sobre la incomunicación). Sin duda, como ya se ha dicho más de una vez, los cuentos de Julio Cortázar son el perfecto antídoto contra el aburrimiento y la solemnidad. No lo sé seguro del todo, pero creo (y lo digo como personajillo de cronopios y famas que soy) que la verdadera razón por la que me muevo por el mundo sin llevar reloj no es sólo porque me coja alergia en la piel debido al material con que están hechos los relojes, que también. Diría que, si la memoria no me engaña, no llevo reloj desde que, ubicada en plena adolescencia voluble, leí por primera vez uno de los relatos de la serie cronopios y fama que me marcó y confirmó mi manía de no ser controlada por el tiempo. El cuento era aquel en el que Cortázar explica qué sucede cuando te regalan un reloj el día de tu cumpleaños … “No te regalan un reloj, tú eres el Regalado, a ti te ofrecía para el cumpleaños del reloj”. Durante la presentación de estos nuevos relatos en Madrid, Aurora Bermúdez explicó que la idea de Historias de cronopios y de famas surgió poco antes de escribir Rayuela, en 1962, cuando un día en Roma los dos juntos se cuestionaron: “¿Esta escalera es para subir o para bajar? “. A partir de aquí, dos personajes, totalmente opuestos o contraproducentes el uno para el otro dibujaron la cara y la cruz de la humanidad. El cronopio, con su porte desordenado, dionisíaco, creativo y surrealista. El fama, por el contrario, se muestra como un tipo pragmático y apolíneo. En realidad, podría decirse que el mundo está dividido entre cronopios y fama, y todos podemos ser en algún momento cualquiera de los dos caracteres opuestos.

La escritora uruguaya Cristina Peri Rossi explica su libro Julio Cortazar (Omega) que Cortázar fue uno de los primeros muertos por el Sida, enfermedad de la que se contagió por una transfusión que le hicieron en un hospital de Francia. Peri Rossi, amiga durante 15 años del escritor argentino, explica cómo murió Carol Dunlop, segunda esposa de Cortázar, a causa de una enfermedad desconocida hasta el momento y que provocaba una pérdida de defensas inmunológicas. Poco después, el mismo Julio Cortazar comenzó a sentir los mismos síntomas.

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