El tiempo y Mercè Rodoreda

¿Qué es un recuerdo? —dice la voz de una niña en Mirall Trencat (Espejo roto). Sorprende la pregunta, como sorprende el tiempo y el mundo que creó Mercè Rodoreda en sus creaciones literarias. Leemos incansablemente buscando la sorpresa y finalmente la frase y el pensamiento que nos lleva más allá de nosotros mismos estaba ya en las páginas de un libro que teníamos guardado durante décadas.

Mercè Rodoreda escribió páginas memorables para la literatura, lo que pasa es que durante mucho tiempo gran parte de la población lectora ocultó sobre metros de estanterías y páginas polvorientas cosas como por ejemplo: “Absolutament tot era de vidre, començant pel que acostuma a ser de fusta. Per exemple: bastiments, portes interiors i exteriors, l’empedrat dels carrers també, les voreres, l’església amb el seu campanar, les campanes, els batalls, les lloses del cementiri.” (De Viatges i flors).

Así que, mientras leíamos como por obligación una versión, en cualquier idioma del mundo conocido, de la Plaça del Diamant, otras historias y otras Colometa estaban esperando detrás de calles con nombre de flor. Hace pocos días  me cayó en las manos El carrer de les camèlies, y se me vino a la cabeza una entrevista del mítico programa A fondo, de Joaquín Soler Serrano. En esta entrevista Mercè Rodoreda decía que lo más interesante de escribir es explicar los pequeños detalles: la descripción de una casa dice mucho más de la persona que vive allí que cualquier otra explicación. Al final, lo que más le interesaba era el estilo.

Mercè Rodoreda pasó gran parte de su vida escribiendo. Buscaba meticulosamente las palabras y con ellas construyó a la perfección su mundo propio. A través del estilo conseguido a fuerza de cincel, Rodoreda narró la desilusión, la expectativa, la plegaria, los pasos acharolados de un ser humano que había salido de su casa para transitar por las calles desnudas.

¿Por qué pensamos que Mercè Rodoreda era una persona solitaria? Porque lo era. Pero también se reía, y observando su mirada nos damos cuenta que de allí salieron algunos de los mejores momentos de la literatura universal.

Una curiosidad: Mercè Rodoreda decía que influyeron en su estilo Camilo José Cela y Miguel Delibes.

Traducción libre del párrafo de Viatges i flors: “Absolutamente todo era de vidrio, empezando por el que acostumbra a ser de madera. Por ejemplo: bastimentos, puertas interiores y exteriores, el empedrado de las calles también, las aceras, la iglesia con su campanario, las campanas, los badajos, las losas del cementerio.”

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