La nostalgia y las novelas del oeste

“Soy un viejo insensato que se atreve ahora a ser joven”. Francisco González Ledesma ha presentado La Dama y el Recuerdo (Planeta), firmada por su alter ego Silver Kane y presentando esta típica y tópica novela del oeste del escritor vuelve al pasado, el suyo y el de todos. González Ledesma siempre habla de su barrio, el Poble Sec, “triste y oscuro”. Explica que sus primeros años se desarrollaron “en el patio trasero de las casas”. Sus padres eran obreros y él se crió como un niño sencillo y marcado por las reivindicación de una vida mejor. Para un joven periodista en la Barcelona de los años 50, con estas características sociales y con olor a “rojo” auténtico, era bastante difícil hacer carrera literaria. La censura miraba con lupa las creaciones de los sospechosos y cualquier síntoma reivindicativo era valorado como una herejía.

El joven González Ledesma  ganó el Premio Internacional de Novela 1948 con su primera obra, Sombras viejas , pero enseguida los censores prohibieron su publicación y lo pusieron en la lista de los escritores impublicables. Por suerte, la Editorial Bruguera llegó a su rescate y le propuso escribir guiones de cómics (El inspector Dan y Doctor Niebla ) y luego las novelas del oeste bajo los seudónimo de Silver Kane. Obtuvo un gran éxito y combinó este trabajo con la de redactor de La Vanguardia . Cuando terminó la dictadura, durante los años 70, pudo finalmente publicar las novelas que realmente le gustaban.

Ahora, el viejo periodista y escritor ha querido aceptar el desafío y se ha atrevido a volver a los años jóvenes de la aventura y la pasión, “del sufrimiento y la virginidad literaria”. Dice que quería saber si “después de tantos años era capaz de volver a escribir como un joven, volver a la pureza de la aventura y resucitar un mundo que fue”. Curioso reto.

Por último, unos apuntes:  Silver Kane publicó 400 novelas de todos los géneros en sólo 30 años y fue uno de los escritores más vendidos durante décadas, especialmente en los quioscos. La gran competencia durante aquellos años era Marcial Lafuente Estefanía.

Para ir haciendo boca, así empieza La Dama y el Recuerdo : “Aquella mañana ocurrieron en Jackson, Kansas, cuatro cosas juntas que no habían ocurrido nunca:  se pararon a la vez cien relojes de cuerda, llegó un jefe indio que quería comprar la paz para su pueblo, un pistolero llenó un saloon no de clientes, sino de muertos, y un hombre perfectamente vestido quiso comprar un cementerio”.

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